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Consultorio de Familia

Pregunta del lector: ¿El temor a infectarnos y morir ante la pandemia COVID-19 puede afectar nuestra salud mental? Hay personas que solo hablan sobre eso y creen que es el final de los tiempos. ¿Qué podemos hacer para evitar el deterioro mental?

Respuesta de la terapeuta: La situación es delicada para la humanidad. Todos los gobiernos han tomado medidas, la cuales se incrementan conforme pasan los días, que son necesarias para salvaguardar la vida de las personas y evitar la propagación masiva. Gradualmente, ha cambiado la rutina de trabajo, disminuye la presencia de las personas transitando en las calles, se producen cambios importantes en las relaciones interpersonales, mientras que las actividades sociales, políticas y religiosas han quedado suspendidas. En estos tiempos, se nos plantean un estilo de vida transitorio al que hay que adaptarse, un proceso que requiere de tiempo, pues se trata de cambiar hábitos, planificar actividades diarias dentro del hogar que antes no estuvieron agendadas. Es normal que la primera reacción sea de miedo, una respuesta que estimula a las personas a buscar información respecto a la pandemia, a tomar las medidas de lugar, en lo particular, y constatar que, en lo general, se están adoptando las correspondientes para hacernos sentir más seguros. Si el miedo y la ansiedad persisten por un largo periodo, y aumenta la sensación de incontrolabilidad de la situación, podrían desarrollarse síntomas de ansiedad, como por ejemplo: dificultad para dormir, irritabilidad, nerviosismo, inquietud, dolores de cabeza, preocupación excesiva, ritmo cardíaco acelerado, dificultad para respirar, mareos, sudoración, molestias o dolores musculares. ¿Qué puede hacer? Consultar con un profesional de la salud mental, ejercitarse en casa, realizar alguna actividad autogratificante, escuchar música, bailar y evitar exceso de información, con la elección de un horario para actualizarse respecto al virus y evitando el contacto telefónico o por las redes sociales con personas tóxicas. Para muchas personas, orar, meditar y hacer visualizaciones guiadas, son opciones muy beneficiosas. Los niños son activos y creativos, compartir y reírse junto a ellos les hará sentir bien. Disponer de unas horas para conversar, escucharlos con detenimiento y demostrarles que son importantes, estrechará los vínculos familiares. La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) dispone de una línea de ayuda con 36 profesionales de salud mental y la conducta humana.

Luis Emilio Velutini Urbina