Tecnología

El duro combate judicial de las familias afectadas por el covid-19 contra el Estado chino

Fútbol, futbolista, soccer
Tipo será juzgado por embarazo de niña

Sus familiares nunca más lo vieron con vida. Falleció dos semanas más tarde

En China, las autoridades se jactan de haber logrado frenar la epidemia de covid-19 en el país, pero cuando las familias de víctimas del virus deciden reclamarles cuentas ante la justicia, intentan silenciarlas.

Zhong Hanneng vivió la peor pesadilla para una madre cuando la enfermedad se cobró la vida de su hijo en febrero en la ciudad de Wuhan (centro), donde el coronavirus fue detectado por primera vez.

Esta jubilada de 67 años quiere atacar en justicia a las autoridades locales, a las cuales acusa de haber tardado demasiado en actuar ante los primeros indicios de contagios.

Pero el camino para hacerlo está lleno de obstáculos. Las denuncias de Zhong y de otros familiares de víctimas fueron rechazadas, y decenas de otras personas sufren intimidaciones para que no presenten ningún recurso.

Los abogados que tienen la intención de defender a estas familias reciben amenazas de represalias.

¿Qué reprochan estas familias a las autoridades? El hecho de haber disimulado al principio la irrupción de la enfermedad.

El covid-19 causó cerca de 3.900 muertos en Wuhan y ya ha dejado más 900.000 fallecidos en todo el mundo.

“Dicen que la epidemia fue una catástrofe natural. Pero sus consecuencias graves se deben al hombre, y se deben determinar las responsabilidades”, declara Zhong Hanneng.

“Hoy, mi familia está rota. Nunca más podré ser feliz”.

Al menos fueron depuestas cinco demandas en el Tribunal Intermediario de Wuhan, según Zhang Hai, cuyo padre falleció de covid-19 y que coordina a las familias de las víctimas.

– “Llenos de virus” –

Los demandantes reclaman cada uno dos millones de yuanes (250.000 euros, 295.000 dólares) y exigen disculpas públicas.

Pero el tribunal rechazó las demandas por turbias razones de procedimiento, denuncia Yang Zhanqing, un activista chino para los derechos de las víctimas. Desde Estados Unidos, coordina una veintena de abogados que aconsejan secretamente a las familias.

El tribunal de Wuhan se negó a responder a las preguntas de la AFP.

El coronavirus fue detectado en diciembre. Las autoridades no difundieron la información rápidamente y los médicos que empezaron a alertar de la situación fueron reprimidos por la policía.

El Partido Comunista de China (PCC) minimiza su responsabilidad e insiste en que el origen chino del virus todavía no está probado científicamente. Y no deja de alardear de su victoria contra la epidemia en el país.

Pero Zhong Hanneng no piensa lo mismo.

Esta mujer recuerda que a mediados de enero las autoridades ya habían registrado varios enfermos pero, sin una confirmación oficial de transmisión humana, no lanzaron la alerta en la ciudad.

Por ello, Zhong y su hijo Peng Yi, profesor de 39 años, hicieron tranquilamente sus compras para el Año Nuevo Lunar, la principal fiesta china, que se celebraba unos días después.

“No sabíamos que los autobuses estaban llenos de virus. Salíamos todos los días, sin máscara”, explica a la AFP en un salón de té de Wuhan.

El 23 de enero, las autoridades anunciaron el confinamiento de la población de Wuhan. En ese momento, Zhong y su hijo enfermaron.

Rumores de estafa –

Aunque ella se recuperó rápidamente, el estado de salud de su hijo empeoró.

Durante 10 días, buscaron desesperadamente encontrar una cama en uno de los hospitales de la ciudad. Pero todos estaban saturados y sólo lograron su ingreso el 6 de febrero.

Sus familiares nunca más lo vieron con vida. Falleció dos semanas más tarde.

“Tuvo que tener tanto miedo, tan solo, sin familia a su alrededor”, cuenta su madre entre lágrimas. “¿Nos llamó, a su padre o a mí? Nunca lo sabremos.”

Zhang Hai, por su parte, dice estar convencido de que su padre se contagió en un hospital de Wuhan donde estaba ingresado por otra dolencia. Si el Ayuntamiento hubiera alertado antes a la población, nunca lo habría hospitalizado, afirma.

Actualmente, las autoridades hacen todo lo posible para desacreditarlo, dice Zhang. Han hecho circular un rumor que afirma que lo que quiere es estafar a las familias de las víctimas.

“Saben que si consigo interponer una acción judicial, muchos otros familiares presentarán también una demanda”, apunta.

El Ayuntamiento de Wuhan tampoco quiso hacer ningún comentario a la AFP.

Tras el rechazo de su primera demanda, Zhang Hai prevé presentar otra ante la justicia provincial. A pesar de los riesgos que corre, está dispuesto a ir hasta la Corte Suprema Popular en Pekín, la más alta jurisdicción nacional.

“Mi motivación, es mi padre”, afirma.