Negocios

Bonjour tristesse

No quieren despertar jamás porque solo dormidos 

pueden tener paz. 

Quieren dormir para siempre porque nadie entiende el 

sufrimiento de sus mentes enjaulados eternamente…

Paco Catalán 

Dibujante español disruptor de conciencias a favor de los 

otros animales, que incluso “ha borroneado muchos dibujos 

con sus propias lágrimas de indignación”  

Tenía ilusión de que al cambiar de día para la publicación de mis textos aquí en La Crónica , hubiera podido inaugurar mi año 23 de escribirlos semanalmente comentando alguna buena noticia, pero, la vida se empeña en decantarme hacia el dolor de las criaturas que cuando no son mal tratadas son maltratadas, como se podrá entender atendiendo tan solo dos asuntos que, uno tras el otro, acontecieron en estos 8 días en que volvemos a encontrarnos y por lo que hoy los abordo en orden de aparición, que no de importancia, dado que en cuestiones de sufrimiento no hay jerarquías y sí en cambio igualdad en impotencia. 

El primer caso se dio en Alemania con un incendio que afectó a más de 55 mil cerditos , especie a la que no sólo respeto sino que honro por su inteligencia… sí, leyeron bien… y sensibilidad, características que incluso les fui “descubriendo” al convivir por largo tiempo con varios. De hecho, fue la primer carne que retiré de mi plato siendo apenas puberta, y de ahí todo asunto que los conlleve a mal me revuelve, máxime tratándose de una tragedia como la sucedida en las instalaciones de una granja porcina alemana donde el fuego salió ¿de la nada? para terminar crudelísimamente con tantas de esas maravillosas vidas. Las imágenes son devastadoras; aun las de los aproximadamente mil 300 puerquitos que se asegura lograron sobrevivir de entre las 7 mil cerdas y el resto, lechones apenas asomándose a la vida. Por estar encerrados y pese a que seguramente intuyeron lo que les sucedería, no pudieron escapar y, como era de esperarse, tras el niño ahogado furibundos activistas protestaron airadamente para que se termine definitivamente con este tipo de explotaciones que pululan en ese país. En eso me encontraba cuando… 

Quizás por la reapertura de los zoológicos en CDMX y ante la nueva visión hacia el cautiverio provocada por el encierro pandémico, comencé a recibir imágenes muy dolorosas cuestionando las condiciones de vida de mi adorado orangután TOTO… sí… “mi”… unas en video y otras en captura de pantalla donde aparece la triste imagen de aquel otrora travieso y pícaro figurín de mi memoria, convertido hoy en un obeso fantasma carcelario del que sólo se percibe tristeza y se escucha el escalofriante arrastre de sus pies combinado con el de su manto, completamente descuidado . A veces… acercándose a la vitrina como dando idea de que quiere encontrarme entre las tantas caras que lo visitan, seguramente para cuestionarme qué fue lo que pasó para que su vida tan repleta de estímulos, amor y travesuras, terminara así. Bajo abandono absoluto. 

Para quienes aleguen que exagero o que respiro por la herida, transcribo seguidamente, solamente que a renglón seguido por cuestión de espacio, lo que de forma orgánica cita el cartel que con diferentes hashtag recorre las redes sociales y que más de 20 veces me ha sido compartido por algunas personas que identifico y otras que no, no quedándome claro quién o quiénes iniciaron el reclamo, pero personas a las que expreso mi gratitud y les pregunto ¿qué poder hacer contra la soberbia, el complejo de superioridad y el disimulo? :

Quiero pedir su ayuda para mejorar la vida de Toto, el orangutan que está viviendo en pésimas condiciones dentro el Zoológico de Chapultepec. Esta especie está en peligro de extinción y me rompe el corazón y a la vez me indigna ver como las autoridades permiten que esté en esta jaula en pésimas condiciones. Por favor ayúdenme difundiendo para poder ayudarlo; en nuestras manos si está el cambio de su vida. Pon @ tag a las personas para llegar a todos los medios de comunicación y autoridades pertinentes para poder reubicar a Toto a un santuario o a una jaula donde pueda tener naturaleza y convivencia con por lo menos patos, ardillas y pájaros, se ve totalmente deprimido. El se merece una vida digna

No quieren despertar jamás porque solo dormidos 

pueden tener paz. 

Quieren dormir para siempre porque nadie entiende el 

sufrimiento de sus mentes enjaulados eternamente…

Paco Catalán 

Dibujante español disruptor de conciencias a favor de los 

otros animales, que incluso “ha borroneado muchos dibujos 

con sus propias lágrimas de indignación”  

Tenía ilusión de que al cambiar de día para la publicación de mis textos aquí en La Crónica , hubiera podido inaugurar mi año 23 de escribirlos semanalmente comentando alguna buena noticia, pero, la vida se empeña en decantarme hacia el dolor de las criaturas que cuando no son mal tratadas son maltratadas, como se podrá entender atendiendo tan solo dos asuntos que, uno tras el otro, acontecieron en estos 8 días en que volvemos a encontrarnos y por lo que hoy los abordo en orden de aparición, que no de importancia, dado que en cuestiones de sufrimiento no hay jerarquías y sí en cambio igualdad en impotencia. 

El primer caso se dio en Alemania con un incendio que afectó a más de 55 mil cerditos , especie a la que no sólo respeto sino que honro por su inteligencia… sí, leyeron bien… y sensibilidad, características que incluso les fui “descubriendo” al convivir por largo tiempo con varios. De hecho, fue la primer carne que retiré de mi plato siendo apenas puberta, y de ahí todo asunto que los conlleve a mal me revuelve, máxime tratándose de una tragedia como la sucedida en las instalaciones de una granja porcina alemana donde el fuego salió ¿de la nada? para terminar crudelísimamente con tantas de esas maravillosas vidas. Las imágenes son devastadoras; aun las de los aproximadamente mil 300 puerquitos que se asegura lograron sobrevivir de entre las 7 mil cerdas y el resto, lechones apenas asomándose a la vida. Por estar encerrados y pese a que seguramente intuyeron lo que les sucedería, no pudieron escapar y, como era de esperarse, tras el niño ahogado furibundos activistas protestaron airadamente para que se termine definitivamente con este tipo de explotaciones que pululan en ese país. En eso me encontraba cuando… 

Quizás por la reapertura de los zoológicos en CDMX y ante la nueva visión hacia el cautiverio provocada por el encierro pandémico, comencé a recibir imágenes muy dolorosas cuestionando las condiciones de vida de mi adorado orangután TOTO… sí… “mi”… unas en video y otras en captura de pantalla donde aparece la triste imagen de aquel otrora travieso y pícaro figurín de mi memoria, convertido hoy en un obeso fantasma carcelario del que sólo se percibe tristeza y se escucha el escalofriante arrastre de sus pies combinado con el de su manto, completamente descuidado . A veces… acercándose a la vitrina como dando idea de que quiere encontrarme entre las tantas caras que lo visitan, seguramente para cuestionarme qué fue lo que pasó para que su vida tan repleta de estímulos, amor y travesuras, terminara así. Bajo abandono absoluto. 

Para quienes aleguen que exagero o que respiro por la herida, transcribo seguidamente, solamente que a renglón seguido por cuestión de espacio, lo que de forma orgánica cita el cartel que con diferentes hashtag recorre las redes sociales y que más de 20 veces me ha sido compartido por algunas personas que identifico y otras que no, no quedándome claro quién o quiénes iniciaron el reclamo, pero personas a las que expreso mi gratitud y les pregunto ¿qué poder hacer contra la soberbia, el complejo de superioridad y el disimulo? :

Quiero pedir su ayuda para mejorar la vida de Toto, el orangutan que está viviendo en pésimas condiciones dentro el Zoológico de Chapultepec. Esta especie está en peligro de extinción y me rompe el corazón y a la vez me indigna ver como las autoridades permiten que esté en esta jaula en pésimas condiciones. Por favor ayúdenme difundiendo para poder ayudarlo; en nuestras manos si está el cambio de su vida. Pon @ tag a las personas para llegar a todos los medios de comunicación y autoridades pertinentes para poder reubicar a Toto a un santuario o a una jaula donde pueda tener naturaleza y convivencia con por lo menos patos, ardillas y pájaros, se ve totalmente deprimido. El se merece una vida digna.

¿Podrán quienes lo tienen a resguardo responder a la altura de esta llana pero profunda petición ciudadana? ¿Será que podrá importarles darle completo bienestar durante los aproximadamente 5 años de vida que le restarían? 

 

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