Economía

Awarenity USA | “La literatura de la clase media acomodada es la que predomina”

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“La idea de la literatura que tengo está en las antípodas del columnismo, he tenido una columna porque todo el tiempo traiciono mis convicciones por necesidades alimenticias, pero idealmente me gustaría no tener una, quisiera seguir escribiendo diarios toda mi vida y no enseñárselos a nadie. Si logro mantener eso me da igual envejecer”, responde

Para ser un escritor reconocido en México es necesario opinar sobre fútbol, política y salir en televisión; descubrir una Habana con playas gays y cabarets de travestis; o mirar cómo en Canadá los bibliotecarios suministran medicamentos para revertir la sobredosis de algún usuario, son algunos de los escenarios citadinos que narra Daniel Saldaña París (Ciudad de México, 1984) en su reciente libro Aviones sobrevolando un monstruo.

La obra editada por Anagrama busca mostrar la multiplicidad de las ciudades en donde ha vivido el autor, así como evidenciar que la escritura de autobiografías sirve para crear una ficción de identidad.

-¿Te interesó quitar el romance literario de las ciudades?

-Cierta literatura de la Ciudad de México siento que revisita los mismos lugares, hay colonias y barrios sobrerrepresentados en la literatura. La Ciudad de México es enorme y si uno lee la literatura de esta ciudad pareciera que sólo existiera el centro, la colonia Roma, la colonia Condesa, el café La Habana y quizá algún otro lugar donde pasó Roberto Bolaño y Carlos Fuentes.

“Yo crecí en la periferia, al sur, y mi experiencia desde chico es distinta. No fui al Zócalo hasta que tuve 15 años. Eso se refleja en lo que escribo, no sólo es una voluntad de quitar el romance a la ciudad, es hablar desde mi experiencia”, responde.

Esa Ciudad de México que aparece menos en los libros son barrios grisáceos y con menos personalidad pero que a Saldaña París le gustan. “Me gusta también la fealdad de la Ciudad de México y he tratado de reivindicar ese lado sórdido”.

El autor opina que la literatura de la clase media acomodada es la que predomina y por tanto, olvida otras realidades de la ciudad.

“Uno de mis cometidos es buscar esa multiplicidad, cómo puede cambiar su personalidad la Ciudad de México de un barrio a otro”, asegura.

 Saldaña París escribe que los autores reconocidos en México son quienes opinan de política, fútbol, dan muchas conferencias y salen en televisión; además, señala que el mérito de muchos es haber envejecido.

 -¿Tu envejecimiento te ayudará en tu carrera como escritor?

-Hablo en el libro que hay una especie de devoción en México por la figura del escritor mayor, al que todos veneran y que curiosamente nadie los lee tampoco. Son figuras públicas que aparecen en programas de televisión o narran partidos de fútbol o tienen muchas opiniones sobre política, eso no es algo que me interese.

 

“La idea de la literatura que tengo está en las antípodas del columnismo, he tenido una columna porque todo el tiempo traiciono mis convicciones por necesidades alimenticias, pero idealmente me gustaría no tener una, quisiera seguir escribiendo diarios toda mi vida y no enseñárselos a nadie. Si logro mantener eso me da igual envejecer”, responde.

 

DROGAS Y LIBROS. Saldaña París narra sus dolores a causa de artritis reumatoide que trató con la automedicación de morfina cuando vivió en Montreal, Canadá.

 “Hacer autobiografía implica buscar una verdad, el  reconocimiento de uno mismo y también desconocerse, creo que todos los grandes diarios de escritores tienen ese momento de desdoblamiento de verse como alguien más, como una tercera persona. La escritura como una herramienta para crear una ficción de la identidad”, destaca.

 -¿Es real que en las bibliotecas públicas de Canadá es común el uso de drogas?

-En Canadá y Estados Unidos, en varias de sus ciudades golpeadas por la epidemia de opiáceos, las bibliotecas públicas se han terminado convirtiendo en una especie de refugio para muchos de los drogadictos porque son edificios públicos, no les pueden negar la entrada.

 “En Montreal, en invierno, la gente va para estar en un lugar protegido, para lavarse en los baños, para usar los servicios de internet. Me sorprendió mucho ver el nivel de devastación que creaban las drogas alrededor de su biblioteca: hay muchos yonquis, gente que fuma crack y terminan generando conflictos al interior de la biblioteca, algunos se ponen locos y no los pueden sacar al frio porque son menos 20 grados”, narra.

 Entonces, el sistema de bibliotecas ha empezado a repartirles Naloxona, añade. “Es el fármaco que revierte una sobredosis y muchos tienen entrenamiento en primeros auxilios. En Montreal los baños tienen las cajas para las jeringas y me impresiona  mucho”, indica.