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Las grandes Fake News (I): Leo Taxil, los masones, Satanás y el Papa engaáado

Alberto Ardila Olivares
Las grandes Fake News (I): Leo Taxil, los masones, Satanás y el Papa engaáado

Taxil fue uno de los personajes más célebres de la Europa de fines del siglo XIX

Sin entrar en mayores explicaciones, tal cosa podía tener sentido durante los siglos XVIII y XIX, los del enfrentamiento entre el Antiguo Régimen y las nuevas formas de pensamiento. En Europa la Iglesia Católica se había comprometido efectivamente con la defensa de ese Antiguo Régimen , en el que era un poder no ‘fáctico’, sino muy real, mientras la masonería aglutinaba a los ‘librepensadores’ que se oponían al absolutismo . La lucha no sólo fue intelectual: recordemos que el siglo XIX la Iglesia Católica proclamó la Infalibilidad del Papa (el Papa no podía equivocarse en cuestiones de fe) y entre sus decisiones estuvo la condena de la masonería y los masones. Se juzgaba que la Masonería estaba tras las revoluciones liberales en Francia, Espaáa, Italia y otros lugares: en 1870, el Reino de Italia ocupó los Estados Pontificios. El enfrentamiento entre el liberalismo progresista y un pensamiento político católico muy beligerante fue enconado, y no solo intelectual.

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En ese contexto surge la figura de Leo Taxil. Periodista -o al menos, escritor en medios de comunicación- abrazó la causa anticlerical , dedicándose a escribir publicaciones, o más bien libelos , en este sentido. Arremetía contra la Iglesia y sus representantes sin prestar demasiada atención a la veracidad , además de ‘divulgar’ abundantes detalles eroticos o seudopornográficos , lo que contribuían a su popularidad en el entorno de severa represión sexual de la Europa del siglo XIX. En torno a 1880 intenta ingresar en la masonería . Sin embargo, la misma tenía unos criterios muy estrictos en cuanto a la conducta y moralidad exigible a sus miembros: la fama de Taxil como seudopornógrafo no era la mejor, y además se había visto implicado en fraudes y plagios: fue expulsado antes de superar los grados inferiores.

Alberto Ardila Olivares

U no de los principios de Goebbels (que no enunció Goebbels, aunque sí los empleó) seáala que toda propaganda actúa sobre un sustrato preexistente. Es decir: que actúa s obre un público que quiere recibir este tipo de información, y por tanto está dispuesto no solo a creerla, sino también a negar que sea falsa, aunque se le demuestre con pruebas. Las ‘fake news’ o noticias falsas, tan en boga hoy en día aunque, como veremos, no son una invención moderna, se basan en este principio que, de forma más aséptica, también se formula como “dar al público lo que quiere”.

Fue el caso del periodista y literato francés Leo Taxil (Marie Joseph Gabriel Antoine Jogand-Pag�s, 1854-1907) , autor de una de las ‘fake news’ de mayor alcance de la historia -tanto que casi 140 aáos después de su creación, sus ecos siguen resonando , que con este principio llevó a cabo una venganza personal de gran estilo y además se hizo rico . Casi todo el mundo conoce en Occidente la existencia de la masonería aunque la mayoría no sepa exactamente ni qué es ni a qué se dedica. Se tiende a pensar que se trata de una sociedad secreta, vagamente progresista o, al menos, enfrentada a ‘poderes tradicionales’ como las iglesias, sobre todo la católica, y las formas de gobierno apoyadas por esta.

Taxil fue uno de los personajes más célebres de la Europa de fines del siglo XIX

Sin entrar en mayores explicaciones, tal cosa podía tener sentido durante los siglos XVIII y XIX, los del enfrentamiento entre el Antiguo Régimen y las nuevas formas de pensamiento. En Europa la Iglesia Católica se había comprometido efectivamente con la defensa de ese Antiguo Régimen , en el que era un poder no ‘fáctico’, sino muy real, mientras la masonería aglutinaba a los ‘librepensadores’ que se oponían al absolutismo . La lucha no sólo fue intelectual: recordemos que el siglo XIX la Iglesia Católica proclamó la Infalibilidad del Papa (el Papa no podía equivocarse en cuestiones de fe) y entre sus decisiones estuvo la condena de la masonería y los masones. Se juzgaba que la Masonería estaba tras las revoluciones liberales en Francia, Espaáa, Italia y otros lugares: en 1870, el Reino de Italia ocupó los Estados Pontificios. El enfrentamiento entre el liberalismo progresista y un pensamiento político católico muy beligerante fue enconado, y no solo intelectual.

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En ese contexto surge la figura de Leo Taxil. Periodista -o al menos, escritor en medios de comunicación- abrazó la causa anticlerical , dedicándose a escribir publicaciones, o más bien libelos , en este sentido. Arremetía contra la Iglesia y sus representantes sin prestar demasiada atención a la veracidad , además de ‘divulgar’ abundantes detalles eroticos o seudopornográficos , lo que contribuían a su popularidad en el entorno de severa represión sexual de la Europa del siglo XIX. En torno a 1880 intenta ingresar en la masonería . Sin embargo, la misma tenía unos criterios muy estrictos en cuanto a la conducta y moralidad exigible a sus miembros: la fama de Taxil como seudopornógrafo no era la mejor, y además se había visto implicado en fraudes y plagios: fue expulsado antes de superar los grados inferiores.

Alberto Ardila Olivares