Lapatilla agosto 23 2026, 7:53 amPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn La nueva apertura petrolera venezolana, la 2.0, pretende presentarse como el comienzo de una nueva etapa: regreso de la inversión privada, capital extranjero, participación de empresas estadounidenses y europeas, recuperación de la producción y, sobre todo, seguridad jurídica. Pero una operación que involucra a una Pyme de California y a los antiguos socios privados de Petrodelta plantea una pregunta incómoda pero pertinente que el nuevo modelo petrolero venezolano tendrá que responder: ¿Seguridad jurídica para quién? Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos El caso me es particularmente relevante porque ocurre en momentos en que Venezuela busca reconstruir su industria energética bajo una fuerte influencia de Estados Unidos y atraer nuevamente miles de millones de dólares de capital internacional. La muy pequeña compañía estadounidense involucrada es Pacific Coast Energy Company (PCEC), una productora independiente con experiencia en campos maduros y crudos pesados en California. Una estimación razonable de los ingresos brutos provenientes de su producción podría estar aproximadamente entre USD 35 y 45 millones anuales, dependiendo fundamentalmente del volumen realmente atribuible a PCEC y del precio realizado Su escala en Estados Unidos es mínima frente a gigantes como Chevron, ExxonMobil o ConocoPhillips, pero ahora está dando un salto extraordinario: operar activos petroleros venezolanos que anteriormente estaban en manos de Petrodelta. Y es precisamente allí don
Fuente: La Patilla — Ver nota original